Manifiesto en soledad
Si me pregunta qué es la condena, contestaría que es el eco de cada latido de la vida,
es el fluir constante del tiempo que coincide con el resto y la verdad profunda, absoluta, que divaga en lo expuesto y lo escondido.
Me he encontrado en la sinceridad del hombre, que replica incesante que de ahí no puede salir, me he encontrado las noticia que dice que llueven balas en cauca en tiempos de posconflicto, me he encontrado en camino a la lluvia que no moja, pero espanta, me he encontrado en el corazón ajeno una chispa de posibilidad, una llama de potencial, de nuevas alturas por alcanzar, que crea, que sueña.
Soy una fiel apasionada de la acción humana: la humanidad resonante, corre la imaginación,
la colaboración, la unión. Este manifiesto proclama una vida de propósito, esperanza, reconocimiento, identidad, conexión, comunidad, tejidos y sobre todo y ante nada memoria.
Este es nuestro manifiesto: Nuestro, que se teje en comunidad, que reúne la resonancia de locos que viven inventando mundos, Los locos, que ven el brillo del oro en lo inmortal: el corazón de los demás, Los locos que anhelan cambiar el mundo, los locos que se dedican a creer y a gritar que sí se puede. En mi caso, a esos locos que me llevan al camino de la locura los llamo maestros y profesores que aun el mundo a cuestas, siguen resistiendo y guiando a nuevos locos
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