¿Pero qué es la decencia? ¿Negar todo lo que uno quiere verdaderamente?
La cultura según la antropología son las tradiciones, creencias y costumbres que tiene determinada comunidad , la influencia en el comportamiento moral, la forma de comunicarse con el entorno, la manera de percibir la vida, la personalidad de un individuo. En este texto se hará una reflexión acerca de la cultura generadora de roles de género y la trascendencia que tiene en la sociedad, esto se evidencia en la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel
Actuar con voluntad propia, es una acción que ha sido condenada e impedida. Las mujeres en su rol de procreadora de vida, sinónimo de belleza, cómplices, fieles; son privadas de sus libertades. Las tradiciones son como el reflejo en agua turbia, no permite verse, ni reconocerse, desencadenan una inconformidad, una condena, la pérdida de uno mismo, de esta manera se logra evidenciar Laura Esquivel en su libro Como agua para chocolate.
“Lástima que en aquella época no se hubieran descubierto los hoyos negros en el espacio, porque entonces le hubiera sido muy fácil comprender que sentía un hoyo negro en medio del pecho, por donde se le colaba un frío infinito.” ( Esquivel.L Como agua para chocolate )El inexplicable sentimiento de lucha, encontramos a nosotros mismos, no entender contra quien se lucha, una sociedad que se limita a cumplir a cabalidad las tradiciones y a seguir las normas sociales, donde las jaulas son cada vez más pesadas, irreconocibles y transparentes
“La vida le había enseñado que la cosa no era tan fácil, que son pocos los que pasándose de listos logran realizar sus deseos a costa de lo que sea, y que obtener el derecho de determinar su propia vida le iba a costar más trabajo del que se imaginaba.”
Tita es una joven hija menor de tres hermanas, condenada desde el nacimiento a no amar ni ser amada, pues le niegan la posibilidad de unir su vida con cualquier persona que se decida a querer. casarse está prohibido para ella, pues su condición de hija menor no reconoce su libertad y de amar a quien desea. La arcaica tradición de la familia, que ha pasado de generación en generación la obliga a cuidar de su mamá Elena hasta que alguna de las dos fallezca.
Tita no solo logró el amor, logró su individualidad, desató la perpetua condena que le castigaba, que la desaparecía entre las esperanzas y la ahogaba entre sus recetas, ella por fin pudo ser. Para ello su madre Elena tuvo que desvanecerse entre su último suspiro y el viento que lleva sus cenizas detrás de rosaura, quienes cerraron sus ojos dejando a tita en un camino desconocido el camino de la libertad, Ahora aprendemos el valor de la libertad más allá de lo que las tradiciones imponen, muchas veces las normas sociales y la cultura son la imposibilidad de la felicidad y no transmite la esencia de la vida.
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